Kandisky: la espiritualidad en la obra de arte
Kandisky: la espiritualidad
en la obra de arte
Nacido en Moscú en el año 1866, Vasili Vasílievich Kandinsky fue un notable pintor, considerado el precursor del arte abstracto lirico y el expresionismo en pintura, además de ser un importante teórico del arte.
Su niñez transcurrió en la ciudad de Odessa, donde realizó sus primeros estudios, graduándose en la Escuela de Arte Grekov. Más tarde, matriculado en la Universidad Estatal de Moscú, cursó derecho y economía, una vez graduado comenzó el ejercicio exitoso de ambas profesiones lo que motivó que a los 30 años recibiera la invitación para desempeñase como docente de la cátedra de Derecho Romano en la Universidad de Dorpat. No obstante la exitosa carrera profesional, Kandinsky quien sentía una fuerte inclinación hacia la pintura, decidió comenzar estudios de arte.
Viajó a Alemania, estableciéndose en 1896 en la ciudad de Múnich, donde comenzó su formación de forma privada en la escuela que dirigía Anton Ažbe, para más tarde ingresar a la Academia de Bellas Artes.
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914, Kandinsky debió regresar a Moscú y consolidada la Revolución Rusa que trajo significativas modificaciones en la sociedad, el artista fue convocado para colaborar con la administración cultural de Anatoli Lunacharski, quien ocupaba el cargo de Comisario de Educación del nuevo Estado Soviético. Con su trabajo colaboró con la fundación del Museo de Cultura de la Pintura.
Consciente que sus ideales distaban del materialismo de la novel sociedad soviética, creyó oportuno considerar las ventajas profesionales que le ofrecía Alemania, por lo que en el año 1920 regresó a ese país.
En la ciudad de Weimar, a partir de 1922 comenzó a enseñar en la Staatliche Bauhaus ('Casa de la Construcción Estatal'), la escuela de arquitectura, diseño, artesanía y arte fundada en 1919 por Walter Gropius y que orientaría el rumbo del arte moderno contemporáneo. Kandinsky estuvo vinculado a la institución hasta 1933, año en el que fue clausurada por las autoridades del Partido Nazi.
El artista se vio obligado a emigrar a Francia, país en el que residió y del cual adquirió la ciudadanía en 1939.
Durante su estadía en Francia Kandinsky creó sus obras más importantes, trabajando en sus teorías las que publicó en varios libros. Estuvo activo hasta su muerte, acaecida en el año 1944.
Los sonidos del color: etapa entre los años 1866 a 1896
La fascinación por el color lo acompañó desde la niñez, ya adolescente el simbolismo del color y la psicología continuaron sorprendiéndolo a medida que maduraba. Integrando un grupo de investigación etnográfica en el año 1889, formó parte de una investigación etnográfica que viajó a Vólogda al norte de Moscú. Años después relatará que las casas e iglesias habían sido decoradas con colores tan brillantes que al ingresar a ellas, creía que transitaba por el interior de una pintura.
Vassilly Kandinsky ·Puerto de Odessa” 1898.
Acervo de la Galería Tretiakov.
Tales experiencias sensoriales, junto los estudios acerca del arte popular de la región, especialmente la utilización de colores vibrantes sobre fondos oscuros, se vieron reflejados en la mayoría de sus primeras obras. Unos años más tarde expresaría la relación sinestésica entre colores y sonidos.
“El color es la tecla. El ojo es el martillo. El alma es el piano. El artista es la mano que, con una u otra tecla hace vibrar el espíritu del ser humano· escribió”.
Richard Wagner, compositor alemán 1813-1883.
Formas, colores y sonidos en una experiencia gráfica inspirada en una obra de Kandinsky
Video de Bauhaus Movement
En este primer período de su obra, Kandinsky fue influenciado también por el compositor alemán Richard Wagner que, según escribió, empujó los límites de la música y la melodía más allá de lirismo estándar.
La influencia espiritual se debió a Helena Blavatsky (1831-1891), conocida exponente de la Teosofía que postula que la creación es una progresión geométrica, a partir de un solo punto, y la forma se expresa mediante una serie descendente de círculos, triángulos y cuadrados.
En sus libros “De lo espiritual en el arte” (1910) y “Punto y línea sobre el plano” (1926) abordarán estos principios de la doctrina teosófica.
Algunas de las obras escritas por Kandinsky
Del colorido de Murnau a la cabalgata de un jinete azul
A lo largo de los primeros ocho años de la década del 1900, Kandinsky viajó por varias localidades europeas hasta instalarse en la pequeña ciudad bávara de Murmau, la que le brindó la inspiración para decenas de pinturas.
Vassily Kandinsky: “ Akhyrka” (1901)
Vassily Kandinsky: “ Sol de Roterdam” (1906)
Vassily Kandinsky: “Calle de pueblo. Munrau” (1908)
Vassily Kandinsky: “Casas de Munich” (1908)
Vassily Kandinsky: “Otoño en Baviera” (1908)
Vassily Kandinsky: “Murnau, tren y castillo” (1909)
De esta etapa, la obra más emblemática es sin duda “La montaña azul” pintada entre los años 1908 y 1909.
Vassily Kandinsky: “La montaña azul” (1908-1909)
La pintura demuestra su tendencia hacia la abstracción. Una montaña azul está flanqueada por dos gigantescos árboles, uno amarillo y otro rojo. En la parte inferior de la tela, pasa una procesión integrada por tres jinetes y varias figuras. Las caras, ropa y sillas de montar de los jinetes son todas de un solo color y ni en ellos ni en las figuras que caminan se muestra cualquier detalle real. Los planos y los contornos son indicadores de la influencia fauvista. El amplio uso del color en la Montaña Azul ilustra la inclinación de Kandinsky hacia un arte en el que el color se presenta con independencia de la forma, y en el que a cada color se le proporciona la misma atención. La composición es plana, el espacio se divide en cuatro secciones: el cielo, el árbol rojo, el amarillo y la montaña azul como fondo de los tres jinetes.
El tema de caballos y cabalgatas ya había aparecido en la obra de Kandinsky al inicio de este período, en la que quizá fue la tela más importante del artista en el inicio del S.XX: “El jinete azul” pintado en 1903.
Vassily Kandinsky: “El jinete azul” (1908-1909)
La tela nos muestra una pequeña figura envuelta en una capa azul sobre un caballo veloz que avanza galopando por un prado rocoso. La capa está pintada en azul medio, mientras que la sombra proyectada es de color azul profundo. En el primer plano hay sombras azules amorfas, hacia el fondo son azules también la parte trasera de los árboles en otoño, y el horizonte.
La pintura prestó su nombre a un movimiento surgido en Munich en el año 1911.
Der Blaue Reiter
Liderados por Kandisky “El jinete azul” fue el nombre de un grupo de artistas expresionistas, fundado por él y Franz Marc en 1911 en la ciudad de Berlín, que transformó el arte alemán.
Integraron el grupo, August Macke, Gabriele Münter, Alexei von Jawlensky, Marianne von Werefkin y Paul Klee, todos ellos unidos por el interés común hacia el Arte medieval y primitivo, así como los movimientos coetáneos del fovismo y el cubismo.
Macke y Marc defendían la idea de que cada persona posee verdaderas vivencias o experiencias internas y externas, que se relacionan gracias a la intervención del arte. Kandinsky construyó las bases teóricas que cimentaron esta idea. Se buscaba "igualdad de derechos" de las distintas manifestaciones artísticas.
La propuesta teórica, en palabras de Marc, expresaba
«Los más nuevos movimientos pictóricos en Francia, Alemania y Rusia, enseñan los finos hilos de conexión con el gótico y con los primitivos, con África y el gran Oriente, con el arte originario del pueblo tan fuertemente expresivo y con el arte infantil, especialmente con los movimientos musicales y de los escenarios más modernos de la Europa de nuestro tiempo».
La primera de las dos exposiciones del Jinete Azul tuvo lugar desde diciembre de 1911 hasta el 1 de enero de 1912 en la Galería Moderna Thannhäuser en Múnich. Se mostraron 49 obras de Henri Rousseau, Albert Bloch, Heinrich Campendonk, Robert Delaunay, Vassily Kandinsky, Macke y Münter entre otros. Más adelante se convirtió en una exposición itinerante, que recorrió varias ciudades, entre ellas Colonia y Berlín.
Obras pertenecientes al Movimiento
Franz Marc: “Caballos azules” (1911)
Franz Marc: “El sueño” (1912)
La segunda exposición se desarrolló desde el 12 de febrero hasta el 18 de marzo de 1912 en la librería y galería de arte Hans Goltz de Munich. Fueron exhibidos 315 dibujos y la obra gráfica de más de 30 artistas.
Casi una década: La Bauhaus (1922-1933)
El ingreso a La Bauhaus le permitió desarrollar sus teorías estéticas mediante la publicación de libros, la docencia y la producción extraordinaria de obras. Basta citar que entre los años 1926 y 1933 pintó cerca de 159 óleos y 300 acuarelas, muchas de estas obras se perdieron al ser clausurada la institución por los nazis quienes destruyeron muchas de ellas por considerarlas “arte degenerado”.
En esos años, Kandinsky fue uno de los Die Blaue Vier (Los cuatro azules), grupo formado en 1924 con Paul Klee, Feininger y Alekséi von Jawlensky. El grupo fue conocido internacionalmente al dar conferencias y exhibir sus obras en los Estados Unidos a partir del año de su fundación.
Algunas de las obras del periodo de La Bauhaus
La síntesis final
A este período corresponde la síntesis de las pinturas anteriores de Kandinsky momento en el que utilizó todos los elementos creados, enriqueciéndolos.
Entre los años 1936 y 1939 pintó sus dos últimas composiciones más importantes.
“Composición IX” muestra poderosos contrastes y fuertes diagonales cuya forma principal sugiere un embrión dentro del útero.
Vassily Kandinsky: “Composición X ” (1939)
En esa obra, pequeños cuadrados y bandas de colores destacan sobre el fondo negro del cuadro como fragmentos de estrellas. Trazos que recuerdan jeroglíficos pintados con tonos pastel se esparcen sobre una gran masa marrón que flota en la esquina superior izquierda.
En las obras de Kandinsky, algunas características se tornan evidentes, mientras que otras son discretas y veladas, siendo reveladas progresivamente al observador luego de familiarizarse con su trabajo. Las formas colocadas sutilmente en armonía, son utilizadas por el artista para resonar con el alma del observador, remitiéndonos a una composición musical proveniente de un lejano y muy próximo e íntimo universo.





















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