Publio Virgilio Marón o la glorificación de la cultura latina
Publio Virgilio Marón o la glorificación
de la cultura latina
Nacido en Andes, una pequeña aldea próxima a Mantua, en la región italiana de Venetia et Histria el 15 de octubre del año 70 a. C. según consigna Macrobio-un cronista y gramático romano- provenía de humilde origen, aunque algunos estudiosos afirman que su familia era terrateniente y que pertenecía a los équites: clase social que usaba dos franjas de color púrpura en su toga como símbolo de su alta posición.
La tradición afirma también que recibió una esmerada educación, estudiando retórica y poesía merced a la protección del político Cayo Mecenas.
Transcurrió sus primeros años en su localidad natal; al arribar a la adolescencia se radicó en Cremona, Milán y más tarde Roma para completar su formación. En la capital de la República se introdujo en el círculo de los poetae novi o jóvenes poetas. A este período pertenecen sus primeras composiciones poéticas conocidas, las que fueron recogidas bajo la denominación de Apéndice Virgiliano.
En el año 48 a.C. arribó a Nápoles con el objetivo de estudiar con el maestro epicúreo Sirón.
El epicureísmo fue una corriente filosófica fundada en torno de las ideas de Epicuro de Samos (341-270 a.C. ) que proponía la búsqueda de una vida feliz mediante la búsqueda inteligente del placer.
Entretanto estalló la guerra civil como consecuencia del asesinato de Julio César, hecho que afectó profundamente a Virgilio, quien llegó a ver en peligro su patrimonio.
“El asesinato de Julio César” Óleo del pintor italiano neoclásico Vincenzo Camuccini (1798)
El poeta transcurrió gran parte de su vida en Nápoles, en aquél entonces un importante centro cultural romano, en el que residían personajes de la nobleza y poetas y filósofos. Virgilio trabó una profunda amistad con el poeta Horacio y con el joven Cayo Octavio Turino, quien años después, adoptado por su tío abuelo Julio César se convertiría en César Augusto, el primer emperador romano.
Octavio César Augusto. Primer emperador de Roma
Quizá motivado por íntimos deseos de pacificar a la República convulsionada por las guerras por el poder, entre los años 42 y 39 a. C. Virgilio escribió las Églogas o Bucólicas, poemas de exaltación a la vida pastoril, inspirados en los “Idilios” compuestos por el poeta griego Teócrito.
Interpretación gráfica de las Églogas de Virgilio
Los personajes campesinos de los poemas aparecen estilizados e idealizados, aunque en la obra se incluyen referencias a hechos y personas reales de su tiempo. En la égloga IV, la más famosa de todas, se canta el advenimiento de un niño que traerá una nueva edad de oro al orbe, versos que la posterior cultura cristiana interpretó como el vaticinio del nacimiento de Jesucristo.
A instancias de Mecenas, entre los años 36 y 29 a. C. escribió, las “Geórgicas”, poema/ tratado de agricultura, destinado a proclamar la necesidad de restablecer el mundo campesino tradicional en Italia.
A partir del año 29 a. C., inició la composición de su obra inmortal, la “Eneida”, cuya redacción insumió once años, por tratarse de un extenso poema consignado en doce libros. El estilo de la obra es más refinado que el de los cantos griegos en los que se inspiró.
Finalizada la redacción del monumental poema, realizó un viaje por Asia Menor y Grecia, con el objetivo de constatar in situ la veracidad de las informaciones que había vertido en el texto. Durante su estadía en Atenas se reunió con Octavio Augusto regresando con él a Italia. A su llegada a Bríndisi, ya enfermo, solicitó al emperador antes de fallecer el 21 de septiembre del año 19 a.C. que destruyera la Eneida. Augusto no estuvo de acuerdo, lo que permitió que una obra de tal magnitud literaria venciera los siglos llegando hasta nosotros.
Virgilio reaparecerá en la literatura como personaje en “La Divina Comedia” de Dante como su guía y mentor durante el extenso trayecto por el Infierno y el Purgatorio.
“La Eneida” la epopeya del origen romano
Escrita por Virgilio en el período de los años 29 y 19 a.C. la Eneida es el más extenso y conocido poema épico latino. Narra la legendaria zaga del héroe troyano Eneas, quien al ser destruida su ciudad por los griegos, atravesó el mar en medio a múltiples obstáculos y aventuras heroicas, hasta arribar a Italia, donde pasado el tiempo se convirtió en el antepasado mítico de los romanos.
El texto comprende 9,896 líneas en versos hexámetros dactílicos. Fuertemente inspirada en los clásicos griegos La Ilíada y La Odisea, los primeros seis libros del poema narran la zaga heroica de las aventuras de Eneas en su trayecto desde Troya a Italia, y la segunda mitad del poema narrará la guerra y la victoria de los troyanos sobre los latinos.
De la caída de Troya al nacimiento de Roma
“Los griegos saliendo del caballo de Troya” (1874) Óleo del pintor Henri-Paul Motte
J.G Trautmann (1713-1763) “La caída e incendio de Troya”
Entre el fuego y la sangre de la destrucción de Troya un grupo liderado por Eneas quien carga a su padre y lleva de la mano a su hijo, abandonan la ciudad en ruinas.
Federico Barocci (Italia: 1528-1612) “La fuga de Eneas de Troya” Óleo sobre lienzo
Eneas era hijo del príncipe dardano Anquises y de la diosa Afrodita, casado con Creusa, una de las hijas de Príamo el rey de Troya. Tenía un hijo llamado Ascanio. A la caída de su ciudad, la abandona acompañado por su familia; a poco de la fuga su mujer muere al quedarse atrás del grupo de exiliados.
Navegan por el mar Mediterráneo, rumbo a Italia, pero a medida que se acercan a su destino, una feroz tormenta los desvía del rumbo conduciéndolos a la ciudad de Cartago, en la cual Dido, la reina, les da la bienvenida y les ofrece refugio. Eneas relata a Dido la larga y dolorosa historia del viaje, las condiciones en las que intentaron fundar ciudades en el largo recorrido por las costas y cómo estas fueron destruidas por las arpías y las plagas enviadas por los dioses que no les eran propicios.
Bartolomeo Valliani (1775-1843) “Eneas y las arpías” (1793)
Sanguina sobre papel. Acervo del Museo Nacional del Pardo- Madrid.
La reina Dido, era hija del rey Tiro Matán, tenía dos hermanos y la habían casado con Siqueo, poseedor de una enorme tesoro oculto. Siqueo fue asesinado por Pigmalíon, el hermano de Dido, y ésta, en poder del tesoro huyó al norte de África acompañada por un grupo de doncellas. En el sitio ocupado hoy por Túnez, fundó la ciudad de Cartago a la que arribó Eneas en su trayecto hacia Italia.
Sir Nathaniel Dance-Holland “El encuentro entre Dido y Eneas” Óleo sobre lienzo
Pierre Narcise Guerin “Eneas narrando a Dido las peripecias de su viaje” (1815)
Impresionada por las hazañas vividas por Eneas y compadecida por su sufrimiento, Dido, se enamora de Eneas, viviendo como amantes durante un largo período, hasta que los dioses le recuerdan a Eneas su compromiso de fundar una nueva ciudad, por lo que a pesar suyo, se dispone a partir una vez más.
Al zarpar, Dido se siente devastada de dolor, y se suicida luego de ordenar que se construya una gran pira funeraria con las despojos de las naves de Eneas que naufragaron en el puerto de su ciudad. Trepando en la cima de la pira, se apuñala con la espada que Eneas ha olvidado en Cartago.
Claude- Augustín Cayot (Francia: 1677-1722)
“La muerte de Dido” Museo del Louvre- Paris
Al inicio del viaje de los troyanos hacia Italia, el mal tiempo los arroja a las costas de Sicilia, donde los navegantes organizan juegos funerarios para que los antepasados muertos intercedan ante los dioses y los conduzcan a destino. Las mujeres, cansadas del viaje, encienden fuego y comienzan a quemar los barcos, pero un aguacero enviado por la protección divina lo apaga.
Una vez en la península, Eneas desciende al inframundo, guiado por la Sibila de Cumas, para visitar a su padre.
François Perrier (1590-1650) “Eneas y la Sibila de Cumas” 1646 Óleo sobre lienzo.
Museo Nacional de Varsovia.
Claudio de Lorena “La Sibila de Cumas conduce a Eneas hacia el inframundo” Grabado (1673)
Jan Brueghel el Viejo “Eneas y la Sibila en el inframundo” 1600.
Alexandre Ubeleski (1649-1718) “Eneas encuentra a su padre Anchises”
Cuando regresa del inframundo se une a los troyanos que continuaban su trayecto por la costa italiana hasta arribar a la región de Latium.
Inicialmente el arribo de los troyanos es pacífico. El rey Latinus que gobernaba ese territorio, les ofrece su hospitalidad, esperando que Eneas sea el extranjero que, según una profecía, se casaría con su hija Lavinia para continuar con su dinastía. Pero la esposa de Latinus, Amata, tiene otros proyectos para su hija: desea que Lavinia se case con Turnus , un pretendiente local.
Edward Henry Corbould (Inglaterra 1815- 1905) “Eneas y Lavinia”
Amata y Turnus comienzan a manifestar una fuerte enemistad hacia los troyanos recién llegados. Ascanius, el hijo de Eneas sale de caza y mata un ciervo muy apreciado por los pastores locales, hecho que desata una refriega sangrienta en la que mueren varios latinos y troyanos.
Turnus, líder de los rútulos, aprovecha el momento de tanta violencia e ira, declarando la guerra a los troyanos. Eneas, por sugerencia del dios del río Tiberino, navega hacia el norte por el Tíber en busca del apoyo militar de las tribus vecinas. Durante el viaje, su madre, la diosa Venus, desciende del Olimpo para obsequiarle un nuevo juego de armas, forjado por Vulcano, el dios del fuego.
Charles de la Fosse “Venus solicita las armas a Vulcano”
Nicolás Poussin “Venus presentando las armas a Eneas” (1639)
Mientras el líder troyano está fuera, Turnus ataca. Eneas regresa para encontrar a sus compatriotas entregados a la batalla. Palas, el hijo del nuevo aliado de Eneas, Evander, es asesinado por Turnus. Frente a esta muerte, Eneas se enfurece violentamente, y muchos combatientes mueren antes de la llegada del atardecer. Al caer el sol los dos bandos en combate acuerdan una tregua para proceder a enterrar a los muertos, mientras los líderes de ambas facciones discuten si deben continuar en batalla.
Luego de largas deliberaciones deciden evitar una cruenta carnicería innecesaria para ambos ejércitos; a ese efecto proponen un duelo entre Eneas y Turnus. Cuando los dos campeones se enfrentan, los demás hombres comienzan a combatir, reanudándose la batalla a gran escala. Eneas es herido en el muslo, y los troyanos amenazan con conquistar a la ciudad enemiga.
Eneas es curado de la herida en el muslo. Imagen de un fresco pompeyano.
Turnus sale de la ciudad al campo de batalla para encontrarse con Eneas, quien lo hiere gravemente. En principio Eneas piensa perdonarle la vida, pero, al recordar el asesinato de Pallas, decide acabar con la vida de su enemigo. La muerte de Turno promueve el fin de la guerra.
Luca Giordano “Eneas vence a Turno”
Síntesis y propósito
La obra fue escrita durante el período conocido como la Edad de Oro del Imperio Romano, bajo el gobierno del primer emperador, César Augusto.
El propósito de su autor era el de escribir un mito sobre los orígenes de Roma que enfatizara la grandeza latina y le diera legitimidad el éxito de un imperio que había conquistado la mayor parte del mundo conocido, imponiendo su idioma y cultura.
En todas las instancias, la Eneida señala ese pináculo socio-cultural. Eneas justifica su asentamiento en el Lacio de la misma forma en que el imperio justificó su asentamiento en numerosos otros territorios extranjeros. Virgilio bucea en el pasado, estableciendo un nexo entre la situación política y social de su tiempo con la tradición heredada de los dioses y héroes griegos, demostrando que el orden actual provenía del orden divino.
Trata de probar que la organización social y el buen gobierno triunfaron sobre los pueblos asentados en la península, cuya existencia anterior a la llegada de los troyanos se caracterizaba como una existencia guerrera y primitiva, en la que reinaba el caos y la irracionalidad emocional. Según el autor, el arribo del imperio de Augusto consolidó un mundo de paz, orden y estabilidad emocional.


























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